Diseño circular: Definición, principios fundamentales y ejemplos.

Diseño circular: ¿el siguiente paso en design thinking?

Pasar del pensamiento de diseño al ecodiseño

« El futuro del diseño es circular. »

En los últimos años, la gestión de los residuos y el suprarreciclado, junto con el crecimiento de la economía circular, se han convertido en cuestiones sociales fundamentales. Sin embargo, la cuestión del diseño (circular) sigue siendo dejada de lado. Y se trata de la pieza clave para lograr la transición económica, social y ambiental que muchos países demandan hoy.

"El diseño se convirtió en una herramienta del consumismo"

Esta es la hipótesis con la que Tim Brown, cofundador de la famosa agencia de diseño IDEO con sede en California, comenzó su charla TED en 2009. El diseño industrial es un campo de estudio relativamente nuevo, especialmente en Europa, donde comenzó a finales del siglo XIX. La escuela de diseño Bahaus fue una de las protagonistas que planteó la noción de utilidad, "el estilo debe ajustarse al uso". El enfoque se centró en combinar la estética con la utilidad y la técnica. Esta tendencia marcó el inicio del auge del diseño industrial.

A medida que el campo del diseño se fue desarrollando, y sobre todo en productos creados en los años 2000, comenzó a centrarse cada vez más en la creación de fuertes identidades estéticas, o incluso en la creación de tendencias, mientras se dejaba de lado la utilidad social de los productos diseñados para la sociedad y las personas. A menudo se pasaba por alto el diseño holístico. Contrariamente a las tendencias observadas durante el cambio de siglo, cuando los diseñadores sí tenían en cuenta el progreso de la humanidad, el diseño industrial de hoy en día pasa de puntillas por las cuestiones políticas y sociales porque está condicionado por los objetivos crecientes de ventas.

La presión para vender ha obligado a los diseñadores a favorecer el atractivo del producto y la experiencia del usuario, mirando de refilón el impacto a largo plazo de sus elecciones de diseño. Hay que tener en cuenta que muchos productos han sido concebidos sin la ayuda de un diseñador, y sin querer repartir culpas, los hechos son claros: cuando se hacen tales elecciones, los resultados son a menudo mucho peores. Es más, muchos objetos, envases, componentes o productos se desperdician en diferentes momentos de la vida de un producto. Y esto tiene consecuencias:

  • En primer lugar, desde el punto de vista de los recursos, esto nos lleva a extraer continuamente nuevos recursos cuando sabemos que la mayoría de los metales, por ejemplo, son cada vez más escasos. Esto no tiene ningún sentido económico. Nuestro materialismo excesivo no tiene sentido.
  • Además, desde el punto de vista de la salud, los residuos también tienen consecuencias: los residuos plásticos que contaminan los océanos tienen consecuencias adversas para la vida marina, y se pueden encontrar en la mayoría de los productos que compramos cada día, por lo que tienen múltiples tipos de repercusiones en la cadena alimentaria.
  • Finalmente, desde el punto de vista de la contaminación, la mayoría de los residuos no procesados generan contaminación adicional. Por ejemplo, los posos de café emiten metano a medida que se descomponen, un gas de efecto invernadero que es varias veces más dañino para la atmósfera que el dióxido de carbono.
Los residuos, consecuencias de nuestro pensamiento cortoplacista

La industria del automovil nos ofrece un ejemplo ilustrativo de estas consecuencias. Si nos fijamos en el diseño de automóviles y en la industria en la que opera, podemos ver que hoy en día, los coches ya no pueden ser reparados por sus propietarios, los motores son demasiado complejos, algunos componentes están ocultos o son muy difíciles de alcanzar. Esto se debe al modelo económico de la empresa que fabrica los coches, cuyos ingresos dependen en gran medida del mantenimiento y las reparaciones, más que de la venta en sí que tiene un precio cercano a los costes de producción. Por lo tanto, para que la empresa sea viable, necesita diseñar coches que no puedan ser reparados por el mecánico del barrio, y así asegurar su monopolio sobre la gestión de la vida del coche.

El 80% del impacto ambiental de un producto se determina durante su etapa de diseño

Estas decisiones estratégicas, que los diseñadores deben incluir en su diseño, tienen un impacto a largo plazo. De hecho, la Comisión Europea estima que el 80% del impacto ambiental de un producto se determina durante su etapa de diseño (Ecodiseña tu Futuro). Tanto si se trata de la extracción de materias primas, la fabricación, la distribución o incluso el uso del producto, el impacto medioambiental de las elecciones realizadas durante la fase de diseño es significativo. Los métodos de diseño y el análisis del ciclo de vida son herramientas útiles para identificar oportunidades de mejora, pero rara vez se encuentran productos con la máxima puntuación en cada etapa de su ciclo de vida.

Incluso los productos ecodiseñados no suelen tener en cuenta el final del ciclo de vida del producto y/o de sus diferentes componentes (materia prima, piezas, embalaje...). Independientemente de esta tendencia, es importante señalar que tiramos el 80% de lo que compramos dentro de los 6 meses siguientes de haberlo comprado (datos del libro de Richard Girling, Rubbish!: Suciedad en nuestras manos y la crisis que nos espera). ¿Cómo podemos pasar por alto esta etapa crucial - el final del ciclo de vida - al diseñar un producto?

El caso de las bolsas de plástico biodegradables es un buen ejemplo de la poca consideración que se le da a las diferentes etapas del ciclo de vida. Incluso si las empresas diseñaron estas bolsas para minimizar el impacto del consumo diario en la producción de residuos, el hecho de que tan pocos habitantes de las ciudades tengan la posibilidad de compostar sus residuos biodegradables no minimiza el flujo de residuos, ni hace que este producto sea virtuoso. También está el ejemplo de las bandejas de McDonald's, en la que todos los elementos son reciclables. Sin embargo, estos productos nunca se reciclan por razones tecnicas o económicas.

Una buena intención no resuelve automáticamente el problema. Hay que considerar las conexiones entre los elementos y las consecuencias de una elección, o de cada comportamiento sobre los otros elementos.

Cita de Ford sobre la chatarra

Diseñar para el usuario... y el sistema que lo rodea

Desde que el pensamiento del diseño comenzara a ganar fuerza alrededor del año 2000, con la creación de las primeras escuelas de diseño, los tres aspectos de viabilidad económica, factibilidad técnica y atractivo para el usuario se han convertido en un marco de referencia eficiente, que se utiliza cada vez más en la industria. Innumerables empresas de nueva creación, como Airbnb, Sunrise, Kickstarter o Pinterest, han sido creadas por diseñadores con éxito, y muchas empresas establecidas también han mejorado sus resultados apoyándose más en los diseñadores (Schneider Electric, Decathlon...).
Al centrarse en las necesidades del usuario, los diseñadores permiten a las organizaciones superar sus objetivos. Al poner en práctica un proceso que fomenta la mejora continua, los productos tienen una mejor imagen y son cada vez más recomendados por las redes de pares, haciendo de ellos los grandes éxitos de los últimos años.

desde design thinking hasta el diseño circular

Y, como vemos hoy, la situación medioambiental de nuestro planeta se vuelve más preocupante cada día, sin necesidad de perder tiempo citando hechos e informes. Como hemos visto, las elecciones en el diseño juegan un papel notable, y por eso los diseñadores tienen un papel que desempeñar. Además de centrarse en la calidad de la experiencia del usuario, los diseñadores también tienen que considerar el sistema que rodea al usuario. Esto significa: ¿con qué materiales? ¿qué tipo de energías? ¿qué proceso de fabricación? ¿utilización? Y sobre todo, ¿qué pasa con estas corrientes una vez que el producto o servicio, o cualquiera de sus partes, ha llegado al final de su ciclo de vida?
Al añadir una 4ª esfera, la que representa la naturaleza circular del diseño e incluye las nociones de recursos, ecosistemas y biomimética, al marco de referencia de design thinking, el diseño circular abre automáticamente nuevas posibilidades de descubrimiento y nuevas oportunidades económicas, sociales y medioambientales.

"La siguiente ola en el diseño es circular"

El propósito del diseño circular es aprender con la práctica, especialmente considerando cuántas correcciones se deben hacer. El proceso de mejora continua incentiva las mejoras incrementales, y lleva a mejorar los ecosistemas y a hacerlo mejor. Se tiene en cuenta el panorama general, el sistema en todas sus complejidades, en lugar de centrarse en el producto o servicio final. El diseñador, que también es un actor clave del siglo XXI según Dominique Sciamma, se da cuenta de cuál es su impacto y de cómo evitar crear un impacto negativo o cómo hacer uno positivo para el usuario, la empresa y el ecosistema. La persona que diseña toma en cuenta el paisaje, su clima, las capacidades, los recursos fácilmente disponibles...

Para comprender y analizar mejor este tipo de datos, Circulab desarrolló herramientas para facilitar los proyectos de diseño circular. Teniendo en cuenta toda la complejidad del contexto, proporciona a los diseñadores la oportunidad de protagonizar el diseño a largo plazo.

Tan pronto como empiezas a ver el desperdicio como un defecto de diseño en vez de un fin en sí mismo, empiezas a brillar con una luz totalmente nueva en el flujo de recursos. Trabajar para lograr el residuo cero en la etapa de diseño optimiza lo que ya existe y te permite hacer más con menos recursos, como recomienda el movimiento de innovación frugal o el famoso Low Tech Lab. Hacer más con lo que está a nuestro alrededor nos permite alcanzar un alto nivel de resiliencia en los territorios y las organizaciones al multiplicar la cooperación local y los bucles de flujos. Al involucrar a los actores locales, un diseñador también puede convertir al usuario final en un actor clave, consciente de las consecuencias de sus elecciones.

Incluso si sus declaraciones no son tan trascendentales como las anteriores, Tim Brown, durante el lanzamiento de la Guía de Diseño Circular, admitió abiertamente que la próxima revolución del diseño será el diseño circular.

Los diferentes principios del diseño circular

Aunque el diseño circular es bastante nuevo y generalmente no se enseña en las escuelas de diseño de hoy en día, todavía es posible esbozar varios principios clave:

> Priorizar el uso de recursos locales y/o fácilmente disponibles, para minimizar el consumo de energía ligado a los procesos de extracción, suministro y fabricación, y reducir la cantidad de residuos actuales. Por lo tanto, el diseñador debe observar y crear a partir de los recursos que tiene a su disposición, especialmente si hoy en día tienen un valor bajo.

Proceso de fabricación de zapatos para bebé

Esto es lo que hace Shoey Shoes. La marca creada por un estudiante del Royal College of Art, fabrica zapatos de cuero para niños exclusivamente a partir de desechos de cuero. En la parte industrial, la empresa francesa Circouleur, que reutiliza las latas de pintura sobrantes, es también un buen ejemplo.

> La optimización de los recursos y el consumo de energía se pueden lograr de diferentes formas. Por ejemplo, un coche pasa de media el 96% del tiempo aparcado. Es difícil imaginar que el desecho se genere por la propiedad de único usuario, pero es así y supone un desperdicio. Al cambiar a un modelo basado en las necesidades, es posible incrementar la tasa de uso de los objetos a la vez que se disminuye su circulación en el mercado. Esto es exactamente en lo que están trabajando varios fabricantes de automóviles y la ciudad de París para reemplazar a Autolib. Los recursos también pueden optimizarse al final del ciclo de vida de un producto, si la empresa ha anticipado esa fase. Esto es lo que ha hecho la marca holandesa Mud Jeans alquilando sus pantalones vaqueros mensualmente. Esta práctica permite recuperar la materia prima, evitando la extracción de nuevo material. También es posible analizar los procesos de logística inversa para optimizar los flujos de transporte. El servicio Recygo de La Poste es un buen ejemplo de optimización y recreación del valor económico, social y ambiental. Por último, el caso de Adopt an office ilustra perfectamente este ejemplo, fabricando mobiliario de oficina robusto, de alta gama, más accesible que otros productos baratos.

> Durabilidad del producto, reparabilidad o posibilidades de suprarreciclado. La obsolescencia incorporada ha sido formalmente condenada por muchas ONG en los últimos años. 
Sin embargo, frecuentemente se incluye como un pilar importante de los modelos de negocio de grandes actores de la economía actual. Ya se ha mencionado antes para el caso del automóvil, y en el caso de los teléfonos móviles es igualmente sorprendente. Técnicamente se podrían usar 7 años, pero su vida media en un país como Francia es de sólo 18 meses. La mayoría de los fabricantes favorecen la tasa de reposicion a través de actualizaciones que desafían la capacidad del hardware, de modo que el producto se vuelve difícil de usar y obsoleto. Fairphone es una iniciativa interesante por varias razones: más allá de la naturaleza modular de sus dispositivos que facilita las reparaciones, sus teléfonos están diseñados para durar y presentan una apariencia más sólida que la mayoría de los teléfonos.

> Desmontar y reutilizar el producto. Si el producto se puede desmontar o reutilizar, es posible considerar otros usos para crear valor adicional. Renault es conocido por su fábrica de Choisy-le-Roi, especializada en la refabricación, lo que significa desmontar los objetos y volver a embalar las piezas. Con este proceso es posible vender piezas de recambio entre un 30 y un 50% más baratas que las nuevas, y se ahorra hasta un 88% de agua, un 80% de la energía y un 86% de los productos químicos necesarios para fabricar las piezas. Carwatt ofrece la posibilidad de cambiar de un motor de combustión a un motor totalmente eléctrico, sabiendo que el impacto de la fabricación de un nuevo coche es a menudo mayor que el impacto que el coche tendrá durante su vida útil. Al final de su vida útil, un producto también puede ser reutilizado para nuevos usos. En Nantes, la joven startup Bâtho recoge viejos veleros para transformarlos en casas únicas. Este proceso financia el reprocesamiento del barco, evita que los barcos simplemente se abandonen y ahorra en materiales de construcción para la región.

Barco reutilizado como alojamiento

> Ausencia de residuos durante la vida útil del producto o servicio, así como de sus partes. De hecho, los residuos que no puedan ser reutilizados al final del ciclo de vida deben considerarse un defecto de diseño, y requieren un cambio en el diseño o una mejor previsión de en qué se convertirá ese componente. Siempre hay que tener en cuenta el objetivo de biodegradabilidad y regeneración de los ecosistemas. A diferencia de la mayoría de los productos actuales, el objetivo es evitar el uso de sustancias nocivas y proteger a los usuarios del producto, pero también permitir que el producto regrese al ecosistema al final de su vida. El ejemplo de la camiseta Freitag es especialmente interesante, porque está hecha enteramente de fibras biodegradables, lo que significa que puede descomponerse en pocos meses cuando se entierra en la tierra, sin dañar el suelo. De igual manera, Ecovative fabrica refuerzos para envases a partir del micelio de los hongos, que también pueden biodegradarse una vez el producto ha llegado al consumidor.

> finalmente, un proceso de mejora continua. Los flujos de materias primas, usos del producto, o comportamientos de los usuarios pueden cambiar según las modificaciones de diseño, por lo que es importante integrarlos para mejorar la experiencia del usuario y crear nuevos bucles de valor continuo.
Más allá de sus aspectos prácticos, el diseño circular se ha convertido en crucial para muchas empresas. La contaminación plástica en los océanos sirve como un ejemplo particularmente ilustrativo: incluso HSBC recomienda que Coca-Cola revise su estrategia de distribución de productos.

Durante esta transformación, las marcas y las empresas deben regresar a sus valores fundamentales, para que puedan crear una estrategia con el mayor impacto positivo y concilie con éxito la prosperidad económica con la regeneración de los ecosistemas. Es importante hacer que este proceso sea obvio para los equipos y socios, pero también para los usuarios y el ecosistema, dando sentido a la empresa y a sus acciones.
El diseño circular, al poner en primer plano la cuestión de los recursos, también crea una oportunidad para integrar dimensiones estratégicas de creciente importancia en un mundo en constante cambio.

En conclusión, ¿acaso no es el diseño circular la combinación perfecta entre el respeto a las reglas de la vida y las habilidades creativas del diseñador para que cada uno de nosotros pueda regenerar nuestros ecosistemas?

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